italia · viajes

Visitando Florencia

Florencia nos encantó a los dos. Cuando bajamos del autobús y empezamos a caminar por una calle estrecha desde la que ya podíamos ver parte de la catedral, nos enamoró, ya en la distancia, pero una vez que llegas a la plaza y ves el magnífico Duomo, te quedas con la boca abierta.

Me gustaría volver a esta ciudad, con tiempo y sin prisas. Me habría encantado entrar en la catedral. Lo intentamos, pero teníamos poco menos de 2 horas de tiempo libre y la cola era gigantesca. En su lugar, pudimos acceder al Battisterio que está enfrente. La entrada nos costó 4 euros por persona y se compra en un edificio que hay enfrente a una de las puertas laterales. Hasta que llegué a Italia no sabía muy bien que era un baptisterio. Una vez allí, las guías se encargaron de explicarnoslo. Como su nombre bien indica, es un lugar en el que se bautiza a los cristianos. Al contrario que ahora, antes ningún niño se bautizaba. Se hacía en la época adulta, en el baptisterio, y mientras tanto no podían acceder a ninguna iglesia. Este es el motivo por el que se encuentran enfrente de la catedral (también me enteré de que la catedral es la primera iglesia de un lugar, qué ignorancia!!). Una vez bautizados, sólo tenían que recorrer en línea recta unos poco metros para hacerlo por primera vez.

Hay que ir con tiempo también para poder acceder a alguna de las numeros galerías de arte, que para eso Florencia es la tierra de los Ufficci.

Por cierto, no hay baños públicos gratuitos. A nosotros en la oficina de turismo nos cobraron 0,60 euros por persona para poder ir.

Diario de ese día