diciembre 11, 2019

Irlanda en 10 días (III): Alcantilados de Moher, Adare y Parque Nacional de Killarney

Este era uno de los días fuerte del viaje, por fin, íbamos a visitar los Acantilados de Moher, visita imprescindible en cualquier viaje por Irlanda.
 De camino nos parecía estar en nuestra Galicia, con ovejas y vacas  por la carretera, mientras cruzábamos The Burren National Park.

La entrada a los Acantilados vale 6 euros por persona e incluye el aparcamiento y el acceso a la exposición al centro de visitantes y a un vídeo que proyectan en él.  Sí, sé lo que estáis pensando, pagar por disfrutar de la naturaleza? Pues sí, en algunos sitios le ponen puertas al campo.

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Desde el centro de visitantes nos dirigimos hacia la derecha, hacia la torre O´Brien, desde donde se pueden obtener buenas vistas por 2 euros, nosotros no los pagamos porque no es demasiada alta y desde abajo se ven perfectamente los acantilados.

  Poco después de la torre, la zona vayada termina y un cartel advierte que si traspasamos esa zona tendremos que aumentar los cuidados. Evidentemente, la cruzamos, al igual que la mayoría de los visitantes y es que tras esta línea es de donde se obtienesn mejores panorámicas de los acantilados de Moher. Al lado izquierdo del centro de visitantes también se puede pasar pero, sin duda, las mejores vistas son desde el lado derecho. La visita nos llevó un par de horas

 Teníamos pensando un viaje en barco para ver los acantilados desde el mar, pero íbamos mal de tiempo y tras  la agria experiencia del día anterior en el fiordo de Killary decidimos olvidarnos de esa alternativa. Si optáis por esa opción, tened en cuenta que podéis reservar una excursión de una mañana en la que aparte de los acantilados os llevarán también a la isla más pequeña de las Islas de Arán. Nosotros no las visitamos porque nos restaba mucho tiempo para ver otras cosas y porque tras leer y ver fotos de sus paisajes, opinamos que no tenían nada de especial, más que allí se habla casi en su totalidad gaélico. Nos llamó la atención que mucha gente que iba a las islas de Arán decían que lo más llamativo eran las delimitaciones con piedras de las fincas, pero si eso se hace en Galicia desde hace siglos!! Será cierto que irlandeses y gallegos somos primos hermanos?? Por cierto, los barcos se cogen en el cercano pueblo de Doolin.
Teníamos pensado hacer el anillo de Dingle, pero lo descartamos por falta de tiempo y cogimos ya dirección a Killarney, en donde pasaríamos esta noche. Por el camino, paramos en el pueblo de Adare, famoso por sus casitas con tejados de paja. Estas casas se construyeron así porque el conde que se hizo con toda el pueblo de Adare trajo obreros de Inglatera y las construyó para ellos, en honor a sus orígenes. Hay varias abadías y el pueblo tiene su encanto. 

 De camino hacia Killarney, fuimos cruzando varios pueblos pequeñitos, con sus pubs, sus iglesias y sus casas de colores.
Antes de hacer el check in en el hotel, nos dirigimos hacia el Parque Nacional de Killarney, concretamente hacia las Cascadas de Torc (52.004696, -9.530764), unas de las más altas de Irlanda, aunque midan unos 20 metros. 

 Desde allí nos dirigimos hacia el Ladie´s View (51.967498, -9.593178) y todavía seguimos un poquito más, ya que el paisaje era impresionante. Ladie´s View es un mirador llamado así en honor a la reina Victoria, que descansó en este punto de su viaje por tierras irlandesas. Desde allí obtendrás unas buens vistas del Upper Lake.

 El Parque Nacional de Killarney fue una grata sorpresa y es una de las visitas que os recomendamos como imprescindibles en Irlanda.  Te ofrece unos parajes naturales impresionantes, incluyendo tres lagos de origen glaciar: el Lough Leane (lago inferior), Muckross Lake (lago medio) y el Upper Lake (lago superior), conectados entre ellos por «ríos». Las montañas que aparecen de fondo son las Macgillycuddy´s Reeks.

Podréis visitar también Muckross Estate, la mansión que se construyó en el s. XIX para el parlamentario Henry Herbert. Desde 1932 es propiedad del estado y además de ver la mansión por dentro y una granja, dispone de un museo y de un gran jardín al lado del lago (si os interesa esta visita está saliendo de Killarney hacia las cascadas de Torc).

Volvimos al hotel que estaba a unos 15 minutos de este punto y una vez descansados  así que nos fuimos dando un paseo para encontrar un local donde sacarnos el hambre. Pensamos que Killarney carecía de encantos y, sin embargo, cuando empezamos a callejear, vimos que nos equivocábamos. 
Sin embargo, todos los locales que veíamos eran caros, hasta que de casualidad nos encontramos con un diner en el que cenamos de maravilla y a un precio bastante asequible. Al salir de allí nos fuimos guiando por la música irlandesa que salía de los pubs y nos metimos en uno de ellos para empaparnos de la música irlandesa.

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Verónica

Siempre soñé con dedicarme al turismo de forma profesional. Técnica Superior en Agencias de Viajes, como la vida me ha llevado por otro camino, me saco la espinita viajando siempre que puedo y contándolo en este blog

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4 comentario en “Irlanda en 10 días (III): Alcantilados de Moher, Adare y Parque Nacional de Killarney

  1. Pues vaya con lo de pagar entrada por ver los acantilados! En Escocia no tuvimos que hacerlo… :S
    Yo lo del barco dudo que llegue a hacerlo jajaja me mareo así que ha de valer mucho la pena….
    Bonitos paisajes, un saludo 😉

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