Este hotel está situado en Paterna, en un polígono industrial. Es un sitio bastante tranquilo, tanto que para cenar nos íbamos a un centro comercial que había a un par de kilómetros. Nunca había estado en uno así, es como un pequeño pueblo con sus calles. No hay tiendas de moda, ni de complementos…..sólo restaurantes, cafeterías………….un gimnasio y varias salas de cines. Todo lo relacionado con la restauración estaba en esas calles, es un centro comercial abierto. Cuando volvíamos, a la salida de Madrid, vimos los indicadores de uno de las mismas características en Madrid.
En fin, que me lío. El hotel más o menos bien, pero para ser de 4 estrellas se podría esperar un poco más, aunque la relación calidad precio es bastante aceptable. Los desayunos tipo buffet están bien, pero no tienen zumo de naranja natural y como coincidas con un grupo grande, faltarán la mayoría de los productos. En dos ocasiones nos vino la camararera y nos dijo «es que como hay un grupo, no podemos sacar todo lo bueno. Si necesitais algo, me lo pedís». Alucinados nos quedamos.
Por los demás, estuvimos allí 6 noches y en una ocasión que estabamos muy cansados y nos volvimos a la habitación después de comer, nos encontramos con la habitación sin hacer. Pasó un rato, y como nadie venía, tuve que salir a pedir toallas limpias. La camarera casi ni se inmutó y en recepción no nos dijeron palabra.
Tiene una piscina climatizada y un gimnasio. Sólo utilizamos lo primero, en la azotea del hotel.
