| Los amenities |
| La enorme cama |
| La «cena» |
| Las vistas desde la habitación, a un lado y a otro (arriba y abajo) |
| El hotel desde uno de los miradores de Cala Galdana |
Pues la serie de posts sobre Menorca los empezaré con el hotel. Nos decidimos por este porque estaba en la zona más bonita de la isla (eso habíamos leído y oído) y porque todas las opiniones que leíamos eran positivas. Algunas de ellas las podéis leer aquí.

Llegamos un poco más tarde de las 23h y los comedores ya estaban cerrados (hay dos), así que al entrar en la habitación nos encontramos con un par de sandwiches, unos zumos, unas manzanas y unos plátanos. El día que nos fuimos salimos del hotel a las 5 de la mañana y en recepción nos entregaron una bolsa con unas magdalenas, zumos, manzanas y plátanos.
El personal es encantador, tanto en recepción como los camareros. Nosotros estuvimos muy cómodos en él y como habíamos pedido vistas al mar teníamos un balcón desde el que vimos amanecer y/o atardecer unas cuantas veces. Qué recuerdos!! Tenía piscina, SPA y una pequeña caseta de madera en las afueras del hotel en donde organizaban actividades de tiempo libre (paseos en canoa, senderismo, barranquismo…….)
Hay dos pegas, sólo dos, una que nadie nos había dicho que a pesar de llevar media pensión, las bebidas se cobraban aparte y otra que la limpieza en el baño no era todo lo buena que cabría esperar, sobre todo para tartarse de un hotel de 4 estrellas en un lugar en el que el turismo es una importante fuente de ingresos. En el cuarto de baño había pelos el día que llegamos y después de 5 noches, allí seguían.

Los desayunos eran increíbles, con bollería de todo tipo, productos integrales, fruta, zumos, huevos, fiambre………hasta champiñones y ositos de gominola!!!! Las cenas no eran tan buenas, pero el comer 3 postres lo compensaba, jejje.
En fin, que es un hotel totalmente recomendable.
