asturias

154.- Un finde en el Soplao y el Cares

Hacía mucho tiempo que teníamos ganas de visitar las Cuevas El Soplao y  hacer la ruta del Cares, así que nos dijimos «por qué no hacerlo en el mismo viaje?» y allá nos fuimos. Salimos el viernes sobre las 17.00h de la tarde de casa y llegamos a Cabezón de la Sal sobre las 21.30, incluidas dos pequeñas paradas para repostar, cambiar de conductor y estirar las piernas. Elegimos Cabezón de la Sal como punto de partida para visitar las Cuevas porque hace unos meses mi novio me regaló una cajita de Smart Box con escapada cultural y así «ahorramos» la noche de hotel y las entradas a la cueva. A pesar de ser un pack, resultó que las cuevas estaban a unos 45 minutos del hotel. A la ida fuimos por varios puertos de montaña con unas vistas increíbles y a la vuelta por un camino mucho más cómodo con un buen tramo de autovía. Las cuevas nos gustaron mucho y a los dos nos recordaron las Cuevas del Drach de Mallorca que tuvimos la  suerte de visitar hace unos cuantos años ya. En teoría te adentras en ellas a través de un tren, pero estaba estropeado y tuvimos que hacerlo a pie, unos 200 metros más el kilómetro dentro de la cueva. La visita dura unos 50 minutos y resulta bastante interesante. Eso sí, que a nadie se le ocurra tocar las estalactitas o las estalagmitas, que son muy tentadoras pero podíamos estropear algo que ha tardado mucho en formarse. Dicen que el tacto es como el mármol, tendremos que conformarnos con esto. Esta visita nos hizo recordar todas las cuevas que hemos visitado hasta ahora (la de Tito Bustillo, la neocueva de Altamira, Atapuerca (aunque en esta ocasión no pudiésemos entrar en ellas por razones obvias), la Cova d´en Xoroi y la necròpolis de Cala Morell en Menorca) etc etc De allí volvimos a Cabezón de la Sal para comer y poder  visitar el pueblo y el Poblado Cántabro. El pueblo lo visitamos, pero lo demás no. El por qué?? El cabreo monumental que nos pillamos con el pueblo, o mejor dicho, con su hostelería. Como vimos un par de restaurantes que no nos gustaban demasiado, decidimos entrar en una bocatería, nos sentamos y nos viene la camarera a decirnos que no hacen bocadillos hasta la tarde!!! Pero vamos a ver, no es una bocatería? no es mediodía?? no está abierta?? Pues como que no sirven bocatas para comer!!?? De allí nos fuimos a un bar que tenía colgados por todas las paredes y cristales carteles de platos combinados, sandwiches…………Escogemos mesa, nos ponemos a mirar la carta y mientras tanto nos viene la camarera, escogemos las bebidas y cuando nos las trae nos dice que la cocina está sólo para hacer rabas de calamar!!!!! Es la primera vez que entro en dos locales que sirven comidas y que me dicen que al mediodía la cocina está cerrada. Ver para creer. Además, en el último caso, cuando vinieron a tomarnos nota de la bebida, ya nos habían oído sobre lo que íbamos a pedir para comer, pero no nos dijeron nada hasta que las bebidas no estaban servidas. Aún encima, actuaron con malicia. Nos fuimos cabreados e indignados. Después se quejarán de que no tienen clientes. Al no visitar el Poblado cántabro nos «sobraba» tiempo, así que nos fuimos a Torrelavega. Tras un cafecito y un breve paseo decidimos emprender camino hacia Cangas de Onís. Estábamos ya en la autovía, llegando a Comillas, cuando mi novio me recordó que en mayo del 2008 no habíamos podido visitar la antigua universidad pontificia de Comillas, así que decidimos hacer la parada y valió la pena. Llegamos a Cangas de Onís y nos decepcionó un poquito el hotel y la cena, así que estábamos con el ánimo un poco decaído. Eso cambió ayer con la ruta del Cares, menudos paisajes!! Eso sí, no es tan fácil como dicen algunos, menudas agujetas tengo hoy!! Hay tramos que son complicados, sobre todo los últimos metros  antes de llegar a Poncebos, que son en bajada y con muchísimas piedras que te machacan las plantas de los pies. Llegamos al hotel agotadísimos y tras la cena, caímos rendidos en la cama. Hoy teníamos pensado subir a los lagos, pero resulta que era la fiesta de los pastores y nos temíamos mucha aglomeración y puesto que los habíamos visitado ya en mayo del 2007 decidimos emprender camino de vuelta y parar donde quisiésemos, con la mala suerte que hasta pasar Oviedo estuvo diluviando. Así que esa parada la hicimos ya en Galicia, en Mondoñedo. Aprovechamos para dar un pequeño paseo, comer, comprar la famosa tarta de Mondoñedo y quedarnos con el nombre de las Cuevas do rei Cintolo para una próxima excursión. Estos días subiré los posts con fotos de los hoteles, Soplao, Universidad pontificia de Comillas, rutas del Cares y Mondoñedo.

Verónica

Siempre soñé con dedicarme al turismo de forma profesional. Técnica Superior en Agencias de Viajes, como la vida me ha llevado por otro camino, me saco la espinita viajando siempre que puedo y contándolo en este blog

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