04/08/2020

Viajar sola por primera vez: miedos, dudas y razones para hacerlo

Lo de viajar sola era algo que tenía ganas de hacer desde hace mucho tiempo, pero no era una necesidad, hasta que lo fue. Me pasó algo parecido cuando me independicé. En cuanto tuve un trabajo que me proporcionaba la tan ansiada estabilidad me compré un piso. De eso ya hace casi 14 años. Puede que la idea de dormir sobre un colchón en el suelo, de comer sobre una caja de cartón y de alimentarme de arroz y pasta toda la semana no sea muy halagüeña, pero tenía tantas ganas de la independencia que poco me importaban esas pequeñeces.

Pero no todo fue como lo esperaba, la entrega de llaves se demoró casi 2 años y por aquel entonces, hacía tiempo ya que la relación de pareja con mi actual marido se había puesto seria, así que la idea de irme yo sola pasó a irnos en pareja. Nunca me he arrepentido de la decisión que tomé, pero sí que echo en falta el saber si habría sido capaz de sobrevivir yo sola, aunque después de tanto tiempo, puedo decir con cierta certeza que sí.

Pues con lo de viajar sola pasó un poco de lo mismo. Empecé a tener dinero para viajar en el 2007, tampoco os creáis que demasiado, de hecho hasta 2011 no hice ningún viaje que no fuesen 3-4 días por Asturias, Cantabria…

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Teniendo en cuenta que con poco dinero, pocos viajes puedes realizar, lo normal es que los hiciese con mi pareja y alguno con la familia y así fue hasta el año pasado.

A principios de 2019, leí una noticia que consiguió que mis ojos hicieran chiribitas: a finales de año, Galicia estaría conectada con Malta en vuelo directo. Era un destino que me rondaba desde hacía mucho tiempo, así que tuve claro que a finales de año nos iríamos a Malta. La idea inicial era ir a inicios del mes de octubre, pero fue pasando el tiempo, Luismi no podía pedirse vacaciones en el trabajo y mis ganas de ir a Malta después de meses esperando el momento, pudieron con mi reticencia inicial.

Fue un día que estaba realmente mal y que no fui a trabajar. Me quedé todo el día en cama, pero cuando empecé a encontrarme mejor, pillé el móvil y empecé a buscar vuelos baratos. Lo que no esperaba era encontrarme un billete de ida y vuelta por menos de 40 euros. Le dí muchas vueltas y lo publiqué en instagram a ver que decía la gente, casi el 100% me decía que adelante, que no me lo pensase. Y ya se sabe, que una vez que publicas algo en las redes sociales no se te permite echarte atrás. Y reservé.

Después de ese momento todavía seguía con mis dudas. Y me decía, ya está, si quiero voy y si no, habré perdido 40 euros, no era para tanto. El siguiente paso fue reservar hotel con cancelación gratuita «por si acaso» y poco a poco, tres semanas después, estaba en un avión destino a La Valeta.

Como veis, fueron varios factores los que se dieron: imposibilidad de viajar en pareja, vuelos baratos, ganas de una pequeña aventura… Me lo tomé como un reto personal porque aparte de ser tremendamente introvertida, sufro de ataques de ansiedad y depresión. El último ataque fuerte me había dato tan solo 3 meses antes, durante nuestro viaje por las Repúblicas Bálticas. Y si habéis pasado por una crisis de ansiedad, sabréis que se pasa fatal. Qué hice? llevarme tranquimazines suficientes en todos los bolsillos.

Como dato extra, os puedo decir que unas semanas después tuve revisión en mi psiquiatra y cuando me preguntó qué tal había pasado los últimos meses y le conté que me había ido al extranjero yo sola, me felicitó como si no hubiese un mañana y me dijo que lo había hecho muy bien, que algo así era como inyectarse autoestima en vena, y decidió que era hora de empezar a bajar la medicación. Pero la historia no acabó ahí, meses después tuve que pasar por mi médico de familia. Tomé asiento en la consulta y me dice, «así que te has ido de viaje sola a Malta». No me lo podía creer, me dió la risa tonta y le pregunté si eso constaba en mi historial. Evidentemente, sí que constaba. No se lo creía, me preguntaba, pero «sola, sola», «por libre»… y cuestiones por el estilo, para acabar dándome la enhorabuena por haber sido capaz de dar un paso que para muchos puede ser una minucia pero que para mí supondría un antes y un después.

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Y ahora, si estáis leyendo esto porque la idea de viajar solas o solos os ronda la cabeza os entrarán muchas preguntas, sobre todo si sois mujeres, porque sí, porque creo que las mujeres tenemos el riesgo de cualquier hombre más los añadidos por nuestra condición de féminas. Porque hay mucho loco por el mundo, que no entiende que no es no.

Yo soy bastante miedosa, así que tomé precauciones que no habría tomado si hubiese viajado acompañada:

  • El vuelo de vuelta salía muy temprano, así que descarté el transporte público. No quería andar por la calle a las 4 de la mañana yo sola. La solución: reservé un transfer privado que me recogiese en el aeropuerto y me llevase de vuelta al terminar mi pequeña aventura
  • Reservé un hotel cerca de la parada del transporte público, con recepción abierta las 24 h. De esta manera, si tenía algún problema del tipo que fuese, contaría con algo de ayuda
  • El hotel estaba también cerca de numerosos restaurantes, no quería tener que desplazarme mucho por la noche en busca de un local en el que cenar
  • Para las excursiones en las que habría necesitado de un coche de alquiler porque el transporte público no llegaba o no con la suficiente frecuencia, hice uso del típico bus turístico (la primera vez en mi vida) y que en Malta te soluciona un montón de problemas

Por lo demás, el primer día acabé cenando en un Burger King al lado del hotel, así no me complicaba ni para pedir ni me sentía rara por estar comiendo sola. Al día siguiente ya me animé con otro tipo de restaurantes y también con el lugar escogido para sentarme. Si el primer día fue en una esquina detrás de una columna, el último fue en el centro del local. Y así con todo. Te vas poniendo a prueba con pequeños objetivos y cuando ves que vas saliendo airosa avanzas un poquito más.

https://www.instagram.com/p/B5GeCMFIsff/

Y poco más que decir, espero que mi experiencia personal os haya ayudado y animado a tomar una decisión. Si es así, házmelo saber 😉

Verónica

Escribiendo sobre viajes desde 2009. Técnica Superior en Agencias de Viajes. Siempre soñé con dedicarme al sector turístico, pero la vida me ha llevado por otros derroteros. Escribo sobre viajes para recordarlos cuando sea viejita y si, de paso, puedo ayudaros a planear los vuestros, sería el combo perfecto.

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